6 consejos para olvidarte de los alimentos procesados y aprender a comer como tus abuelos

 

Para nadie es un secreto que los alimentos procesados han estado en las estanterías y neveras de los supermercados desde siempre; nos hemos acostumbrado tanto a adquirir estos productos y hacerlos parte de nuestra cocina, que cuando aparece un producto natural en el mercado, es casi un escándalo.

Los alimentos procesados son aquellos que suelen incorporar entre sus ingredientes altos niveles de aditivos, conservantes y azúcares que perjudican nuestra salud. Numerosos estudios afirman que la incorporación de estos alimentos a nuestra dieta se debe a la facilidad para prepararlos, su bajo precio y su atractivo sabor, pero ¿Hasta que punto podrían estos alimentos perjudicar nuestra salud? ¿Somos capaces de vivir sin ellos?

Está demostrado que los alimentos procesados son los responsables de un sinfín de enfermedades y anomalías en nuestra salud, contienen grandes cantidades de hidratos de carbono refinados, están repletos de compuestos químicos como conservantes, saborizantes, colorantes, texturizantes, etc., contienen grasas trans y además, incitan al consumo excesivo hasta el punto de resultar adictivos.

La dieta de nuestros abuelos VS alimentos procesados

Probablemente en más de una ocasión hayas escuchado la premisa de que la dieta de nuestros abuelos era mucho más saludable y natural que la que llevamos hoy día. De hecho, en un estudio publicado en la revista PLOS One que fue realizado por investigadores españoles de la Universidad de Barcelona (UB) y de la Universidad de Washington se obtuvo como conclusión que la dieta de nuestros antepasados fue mucho más rica, saludable y completa de lo que es ahora.

Pero ¿Cómo evitar los alimentos procesados en pleno siglo XXI? A continuación, te damos algunos consejos para dejar a un lado los perjudiciales alimentos procesados e incluir en nuestra cocina opciones mucho más saludables:

  1. Aprende a leer las etiquetas de los productos que compras

El mundo del marketing y la industria alimenticia se ha encargado de hacer de las suyas para hacernos pensar que muchos de los alimentos que vemos en las estanterías son saludables cuando realmente no lo son. Por eso, para evitar la ingesta de productos procesados o con exceso de aditivos y conservantes es importante que aprendas a leer muy bien las etiquetas.

Evita aquellos productos que contengan en sus etiquetas aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados, jarabe de maíz de alta fructosa u otro tipo de azúcar refinada, GMS o glutamato monosódico y Carragenina. También es importante que dejes a un lado aquellos alimentos que contengan más de cinco ingredientes en sus etiquetas.

  1. Evita las verduras y hortalizas empaquetadas

Agregar vegetales de hoja verde a tu comida es probablemente una de las recomendaciones más populares cuando se trata de llevar una alimentación mucho más saludable. Sin embargo, muchas personas cometen el error de comprar vegetales empaquetados o congelados que muchas veces tienen agregados aditivos para alargar su apariencia de frescura por más días de lo normal.

Si bien, podríamos decir que estos aditivos juegan un papel importante en la seguridad alimentaria. Pero vale la pena sacrificar la comodidad de adquirir un producto ya preparado por dar un poco de salud a tu cuerpo.

  1. Acostúmbrate a la comida en casa

Encontrar un sitio de comida rápida o restaurante que utilice en sus recetas únicamente alimentos naturales es tarea imposible, o al menos, te tomará un buen tiempo conseguir el sitio ideal para comer fuera de casa. Por eso, acostúmbrate a comer en casa comidas preparadas por ti.

Comer en casa es una actividad que no solamente tu cuerpo lo agradecerá, sino también tu bolsillo.

  1. Opta por las grasas naturales

Una de las características principales de la comida de verdad o “real food” es su contenido en grasas saturadas. Al momento de preparar tus comidas, opta por utilizar aceites naturales como el aceite de coco, aceite de oliva o también el Ghee de mantequilla de leche de pasto. Al mismo tiempo, es necesario que evites la sal y los condimentos o saborizantes.

  1. Aléjate de los “productos maravilla”

Así es, los productos realmente saludables están muy lejos de venir en un empaque mono y con frases como “ligeramente natural”, “sin calorías” o “dietéticos”. La industria alimenticia se ha encargado de hacernos creer que cualquier producto con etiqueta verde y apariencia ecológica es realmente natural cuando realmente está muy lejos de serlo.

Aléjate de este tipo de productos. Preparar los alimentos desde cero puede que tome un poco más de tiempo y trabajo, pero con un poco de organización y disposición es posible que poco a poco comiences a eliminar de tu cocina todos esos productos procesados que afectan tu salud.

  1. Bebe agua

El agua es la única bebida que tu cuerpo necesita para funcionar correctamente. Aléjate de todas aquellas bebidas y zumos azucarados que te hacen daño, la mayoría de estas bebidas contienen saborizantes, aditivos y azúcares.

Acostúmbrate a acompañar tus comidas con agua y a mantener una botella de agua fresca a donde vayas. Aunque parezca un hábito insignificante, puede ayudar en gran medida a desintoxicar tu cuerpo de tantos químicos, mantenerte hidratado y disminuir la ansiedad causada por el azúcar.

Incorporar estos hábitos en tu alimentación pueden ayudarte a dejar a un lado los alimentos procesados y aprender a comer tal como lo hacían nuestros abuelos ¡100% natural! Por supuesto, estos son hábitos que debes ir incorporando poco a poco en tu vida, esto no se trata de ser radicales y obsesionarnos con el tema, pero si de ser mucho más conscientes con lo que consumimos en el día a día.

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Estás preparado para comenzar a comer saludable y dejar a un lado los alimentos procesados? Comienza hoy mismo a cuidar tu cuerpo y salud incorporando estos hábitos a tu vida y si quieres saber muchos más consejos para mejorar tu vida, ¡suscríbete a nuestro boletín de noticias!

 

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